Eran los ómnibus tipo jardinero, de coches abiertos. Pero esta primera experiencia fracasó. Recién en 1922 apareció una línea que prestaba servicios regulares los motores eran ford, tenían conductor y guarda que le indicaban con un silbato al chofer
que podría arrancar.
La AOM (auto ómnibus metropolitano) tenía un recorrido muy interesante para el pujante centro porteño: de Constitución a Retiro pasando por la plaza de Mayo-, esto hizo que sus ganancias incentivaran nuevos pedidos de concesión. Frente a esta situación los porteños vieron nacer un nuevo medio de transporte, el colectivo. Su particularidad no era el tipo de vehículos ni por su sistema de tracción sino, fundamentalmente por la inventiva de los taxistas que frente al escaso trabajo y al enemigo común que representaba el tranvía pusieron un cartelito que anunciaba tarifa de ¡1 y 20 centavos! Con un recorrido fijo. Esta imnovación provocó en poco tiempo recorridos encimados, peleas pero estaba claro que la simpatía popular se fue inclinando por estos autocolectivos - que tenían el tamaño de un coche y en el que no cabían más de 3 pasajeros- frente a los tranvías - de casi 11 metros y que transportaban a 40 pasajeros sentados y
un sin numero de parados-.
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colectivo Ford